| Terapia Física y pautas para el cuidado de pacientes con EM - Parte III |
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| Escrito por Administrator | |||||||||||||||||||||||||
| viernes,, 14 de agosto de 2009 | |||||||||||||||||||||||||
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USO DE LA GRÚA La grúa La grúa es una ayuda técnica que nos permite realizar trasferencias con poco esfuerzo. Es aconsejable su uso bien cuando las trasferencias se tienen que realizar muchas veces a lo largo del día, para que no suponga un gran desgaste para el cuidador. Existen diferentes tipos de grúas, por ello, es importante elegir el modelo que más se adecua tanto a las necesidades del afectado y cuidador, como al entorno (tamaño de la casa, anchura de las puertas...)
La grúa más habitual es la básica, que consta con un brazo móvil elevable de forma hidráulica o eléctrica en el cual hay una percha donde se engancha el arnés.
La grúa de techo consta de unos raíles instalados en el techo donde se engancha el arnés. La ventaja es que apenas ocupa espacio y que el propio afectado se puede transferir de manera independiente, pero la trasferencia está limitada a la instalación de los raíles.
El arnés Se llama arnés a la tela que envuelve al usuario y que después se engancha en la percha. Existen diferentes tipos de arneses dependiendo de las necesidades y de la talla del usuario. Lo mejor es que en caso de necesitar grúa pedir consejo para elegir el arnés más adecuado.
POSTURAS EN LA CAMA (Espasticidad) En algunos casos, ya sea porque el afectado puede tener espasticidad (rigidez) o porque está mucho tiempo en la cama, es importante tener en cuenta algunos aspectos:
- Hay que cambiar de postura cada 2 horas. Una persona sin problemas de movilidad está continuamente moviéndose mientras duerme; en cambio, una persona con limitación de la movilidad a veces está hasta 8 horas en la misma posición. La falta de movilidad hace que durante todo ese tiempo sean las mismas zonas las que reciben presión (talones, rodillas, sacro, cabeza...) y esa presión puede provocar un desgaste de la piel junto con una falta de aporte de sangre provocando unas heridas llamadas “úlceras de presión”. Estas úlceras son muy difíciles de curar, por eso es importante evitarlas.
- Evitar posturas que aumenten la espasticidad: En el caso de que el afectado tenga espasticidad es importante no posicionarle de forma que se potencie; para saber exactamente cuáles son las mejores posturas es importante consultar a su médico o fisioterapeuta. Aquí se explica las mejores posturas:
A) Boca arriba Es importante tener en cuenta el cuidado de la postura para evitar contracturas o limitaciones articulares. Pies: Debemos cuidar de que no se queden estirados en el caso de que la persona pase mucho tiempo en la cama. Si la cama dispone de una barra o tabla en la parte de los pies podremos poner una almohada o toalla bajo los pies para ayudarle a que mantenga una flexión de los tobillos de unos 80º.
Rodillas: Es preferible mantenerlas en una ligera flexión para reducir la tensión que provoca una completa extensión. Este consejo es importante en afectados que tengan espasticidad en las piernas.
Caderas: Las caderas tienden a abrirse o cerrarse según el afectado. Procuraremos mantener una posición neutra. En el caso de que tiendan a cerrarse colocaremos una almohada o cojín entre las rodillas, también para evitar un roce entre ellas y evitar que salgan escaras por presión. En el caso de que se separen podemos colocar una almohada a cada lado de la pierna (la ropa de la cama las sujetaría).
Tronco y cabeza: Es importante que estén correctamente alineados, evitaremos que la cabeza esté excesivamente flexionada o extendida. La elección de la almohada es importante si el afectado va a estar mucho tiempo en la cama. Podemos colocar dos almohadas cruzadas de manera que también se eleven los hombros y evitar una flexión excesiva del cuello.
Brazos: En el caso de que el afectado tenga espasticidad y los brazos tiendan a flexionarse, los colocaremos ligeramente extendidos (tampoco completamente extendidos por que posiblemente provocaría dolor) ayudándonos de cojines o almohadas. Procuraremos también que las manos no queden cerradas.
B) Semi – boca arriba Esta postura es casi igual a la anterior, la única diferencia es que si el afectado se cansa mucho de estar completamente boca arriba, o si le provoca algún dolor... podemos colocarle una almohada en la espalda (sólo en un lado desde el hombro hasta la cadera) de manera que quede ligeramente ladeado. De esta manera iremos cambiando la presión de los glúteos y caderas sin colocarle completamente de lado.
C) De lado Piernas: La colocación de las piernas es muy importante, para evitar puntos de presión y para que sea una postura estable reduciendo así la espasticidad. La pierna que quede debajo estará casi extendida. La pierna que queda arriba, la flexionaremos y colocaremos una almohada debajo, para que la cadera quede alineada también. Brazos: Si el afectado tiene espasticidad procuraremos que no queden completamente flexionados. El brazo que queda debajo lo colocaremos por delante y bajo la almohada. El que queda por encima lo colocaremos ligeramente flexionado sobre una almohada. (La elección de las almohadas se debe a que abarcan mejor toda la extremidad, en cambio un cojín abarca una zona mucho más pequeña).
D) Semi – boca abajo Esta postura es muy parecida a la anterior, no es muy recomendable dada la postura de la cabeza. El afectado estará casi boca abajo, pero colocaremos una almohada bajo un lado desde el hombro hasta la cadera.
Colocar al afectado completamente boca abajo no es recomendable, por lo menos para dormir, dado la postura del cuello y cabeza. Pero sí se suele recomendar estar postura a personas con espasticidad en las piernas para estirar y así relajar la cadera.
TRASFERENCIAS Ponerse de pie Con ayuda
Nos colocaremos de frente al afectado, le pediremos que rodee con sus brazos nuestra espalda, nuestras manos estarán situadas a la altura de los glúteos (podemos ayudarnos sujetando por el pantalón) y con nuestras rodillas bloquearemos las suyas para que no se deslicen hacia delante a la hora de realizar la transferencia. Con nuestras manos guiaremos el movimiento en todo momento; primero inclinaremos hacia delante (hacia nosotros) su tronco y luego lo levantaremos con la ayuda de las manos y del bloqueo de rodillas.
Una vez de pie, si el afectado puede deberá dar unos pasos para acercarse al lugar donde se va a sentar. En el caso de que no pueda le ayudaremos a realizar un giro para colocarle de espaldas al lugar donde vamos a sentarle.
Sentarse Con ayuda
Si el afectado necesita mucha ayuda para sentarse, significa también que necesita ayuda para levantarse, con lo cuál, posiblemente esta maniobra será la continuación de la de ponerle de pie. Estaremos de frente al afectado, con sus brazos rodeados a nuestra espalda, nuestras manos estarán situadas a la altura de los glúteos (podemos ayudarnos sujetando por el pantalón) y con nuestra rodillas bloquearemos las suyas para que no se deslice hacia delante o se flexionen.
Para sentarle, inclinaremos el tronco del afectado hacia delante (hacia nosotros) para que la bajada sea más controlada. Sin quitar el apoyo de las rodillas, vamos bajando hacia abajo, nuestra espalda estará siempre recta y nuestras rodillas flexionadas para evitar daños.
Tenemos que tener cuidado de que nosotros no nos caigamos hacia delante, para ello, cuando bajemos, tenemos que inclinarnos hacia adelante.
Sentado a sentado (directo) Con ayuda
Si vamos a realizar la transferencia de una silla a otra silla, colocaremos las sillas formando un ángulo de 90º, y si vamos a realizar la transferencia de silla a cama (o viceversa), colocaremos la silla paralela ala cama (foto ).
Lo colocaremos de forma que la pierna más fuerte quede al lado de la cama/silla donde le vayamos a sentar, para que pueda apoyar el peso sobre esa pierna.
Se quita el reposabrazos del lado del sitio donde le vayamos a sentar, y los reposapiés. La trasferencia resulta más fácil si donde está sentado queda mas alto que donde se va a sentar.
Nos colocaremos de frente al afectado, le pediremos que rodee con sus brazos nuestra espalda, nuestras manos estarán situadas a la altura de los glúteos (podemos ayudarnos sujetando por el pantalón) y con nuestra rodillas bloquearemos las suyas para que no se deslice hacia delante a la hora de realizar la transferencia.
Con nuestras manos guiaremos el movimiento en todo momento; primero inclinaremos hacia delante (hacia nosotros) y en cuanto le levantemos un poco la cadera, lo giramos directamente y lo sentamos.
Levantarse del suelo Poca ayuda
La maniobra es sencilla, pero a lo mejor necesita ayuda en el momento de ponerse a “cuatro patas” o en el de ponerse de pie. Si le tenemos que ayudar para ponerse de pie, nos pondremos delante, sus brazos apoyados en los nuestros y apoyaremos el pie del lado contrario al suyo. Dejaremos que haga fuerza contra nuestros brazos y nos iremos levantando de forma coordinada.
Con ayuda Para levantar a una persona del suelo, es preferible buscar ayuda y hacerlo entre dos personas, ya que se necesita mucha fuerza para hacerlo. Tendremos siempre la silla a la que vayamos a transferir al afectado cerca de nosotros. El afectado se encuentra boca arriba y nos colocamos uno a cada lado del afectado. Cada uno le flexiona la pierna que se encuentre cerca y apoya su pie en el empeine del afectado para fijarlo. Después le ayudamos a sentarse y que el rodee con sus brazos nuestras espaldas.
Nosotros le agarraremos del brazo y del pantalón. Bloqueando con nuestras rodillas las suyas y fijándole los pies, le pondremos de pie al tiempo que lo hacemos nosotros.
Si el afectado no es capaz de mantenerse de pie, tendremos que realizar una trasferencia directamente a la silla. Hay dos maneras de realizarlo:
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| Modificado el(viernes,, 14 de agosto de 2009 ) | |||||||||||||||||||||||||
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